Un estudio coordinado por personal clínico e investigador del área de Enfermedades Hepáticas y Digestivas del CIBER (CIBEREHD) y del Hospital Universitario Donostia (HUD)-Osakidetza y del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa del Departamento de Salud, ha determinado que realizar tatuaje endoscópico de los ganglios linfáticos previo a la cirugía de cáncer de colon no ayuda a aumentar el número de ganglios extirpados para su posterior análisis.
En el cáncer colorrectal muy inicial (pT1), una de las claves para decidir si un paciente necesita tratamientos adicionales es analizar cuántos ganglios linfáticos se recuperan durante la cirugía y si alguno contiene células tumorales. Cuantos más ganglios se analicen, más fiable es el diagnóstico y mejor se puede planificar el tratamiento.
La técnica llamada tatuaje endoscópico es habitualmente utilizada en muchos hospitales. Consiste en inyectar una tinta cerca del tumor antes de la cirugía para ayudar al cirujano a localizarlo con precisión el tumor. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro si este tatuaje también podía mejorar la recuperación de ganglios linfáticos del paciente.
Un amplio estudio realizado a nivel estatal, y coordinado desde el HUD por Inés Gil, clínica e integrante del grupo de Enfermedades Gastrointestinales del IIS Biogipuzkoa y Luis Bujanda, clínico y responsable del área de Enfermedades Hepáticas y Gastrointestinales del Instituto, y jefe de grupo del CIBEREHD, aporta una respuesta clara; el tatuaje endoscópico es útil para localizar el tumor durante la cirugía, pero no mejora la recuperación de ganglios linfáticos ni aumenta la detección de ganglios afectados en el cáncer colorrectal pT1.
En este estudio se analizó a 1.700 pacientes, con cáncer colorrectal pT1 operados en múltiples centros españoles (Consorcio EpiT1), de los cuales alrededor de 500 fueron de hospitales vascos y 150 del HUD. Se compararon dos grupos; pacientes con tatuaje endoscópico previo y sin tatuaje. El número medio de ganglios recuperados fue idéntico en ambos grupos (14 ganglios) y no hubo diferencias en la detección de ganglios positivos (10,4% vs. 9,5%). Estos resultados se mantuvieron independientemente de la localización del tumor.
En palabras de los coordinadores del estudio, “estos resultados indican que el tatuaje preoperatorio en el cáncer de colon en fases precoces no debería hacerse a todos los pacientes. Su empleo podría limitarse a aquellos casos en los que su localización es difícil durante la cirugía laparoscopia como el colon izquierdo, el colon transverso y el ángulo hepático”.
Preoperative endoscopic tattooing and its effect on lymph node recovery in pT1 colorectal cancer. Gil-Lasa I, Bujanda L, Sarasqueta C, Daca-Alvarez M, Zaffalon D, Saez de Gordoa K, Ibañez-Sanz G, Sanjuan X, Herreros-de-Tejada A, Salces I, Aguilera L, Ponce M, Pizarro Á, Barquero D, Puig I, Redondo PD, Martínez de Juan F, Morales VJ, Alburquerque M, Machlab S, Ferrandez A, Peñas B, Díaz-González A, Sargatal L, Jover R, Hernandez L, Pedrosa AP, Musulen E, Hernandez G, Trelles M, Ono A, Vicente JL, Portillo I, Cuatrecasas M, Pellisé M; EpiT1 Consortium. Gastroenterol Hepatol. 2026 Apr 21:502765. English, Spanish. doi: 10.1016/j.gastrohep.2026.502765.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42025794/